La psicoterapia y la persona altamente sensible

“No seas tan sensible”, se suele decir a la gente. Lo que viene a significar: No seas tan tú mismo. Las personas sensibles sienten más profundamente y se ven abrumadas más fácilmente por el estrés, no solo subjetivamente, sino también fisiológicamente. Tanto los monos como los humanos, por ejemplo, pueden heredar genes que participan en la producción de ciertas sustancias químicas cerebrales, como la serotonina, que pueden hacerlos más susceptibles a las experiencias negativas, o, por el contrario, más susceptibles al efecto de las positivas. Y por supuesto, la sensibilidad también es un continuo. Algunas personas sentirán más dolor y, por tanto, tendrán más necesidad de desconectarse, de disociarse, de dividirse, de desarrollar fantasías que expliquen realidades que no pueden soportar. Pero eso dista mucho de afirmar que tienen una enfermedad neurobiológica hereditaria. Son niños exquisitamente sensibles a su entorno, lo que los hace especialmente vulnerables en condiciones de adversidad, pero en entornos de apoyo y crianza adecuada, inusitadamente vitales y creativos, capaces de alcanzar éxito. Los mismos genes de sensibilidad que en un ambiente pueden contribuir a potenciar el sufrimiento mental también pueden, en circunstancias positivas, ayudar a promover una mayor resiliencia mental y, por tanto, la felicidad. Las personas sensibles tienen el potencial de ser más conscientes, perspicaces, inventivas, artísticas y empáticas, si su sensibilidad no resulta aplastada por el maltrato o la negligencia. Han sido las personas más sensibles las que han hecho algunas de las contribuciones culturales más duraderas; y también las que han sufrido los dolores más intensos durante su vida. La sensibilidad puede ser el paquete combinado por excelencia: regalo y maldición, todo en uno.

Cuando leí estas palabras del doctor Maté sentí mucha conexión. Me siento agradecida por su gran aportación a la salud mental.

La doctora en psicología Elaine Aron detectó La Sensibilidad de procesamiento sensorial, rasgo de temperamento innato.

Este rasgo de personalidad afecta a todas las áreas de la vida. Tiene cuatro características: Profundidad de procesamiento, intensidad emocional y empatía, conciencia acrecentada de detalles sutiles, tendencia a la sobreestimulación. Es hereditario, lo tiene un 20 por ciento de la población y ha ayudado a la supervivencia. Dice que es bueno que en una comunidad haya personas con este rasgo.

Las personas que muestran este rasgo han tenido, normalmente, una infancia problemática, lo cual las hace más proclives a la depresión, la ansiedad que las personas no sensibles, aunque aquellas que han tenido una buena infancia no exhiben más este tipo de problemas que las personas no sensibles. De hecho, existen evidencias considerables que indican que los niños y las niñas sensibles se benefician más que los demás de una buena infancia. Esta es una de las muchas razones que nos deberían hacer entender que nos encontramos ante un rasgo y no ante un trastorno.

Las niñas y los niños sensibles parecen verse más afectados que los demás por el hecho de no haber tenido un apego seguro o un apoyo adecuado por parte de las personas que cuidaban de ellos.

Otro motivo por el qué tantas personas altamente sensibles buscan terapia es porque creen que padecen un trastorno, aunque no sea así. Se trata de un colectivo minoritario muy poco comprendido.

Escrito por ELAINE ARON en su libro La psicoterapia y la persona altamente sensible 2024.

Me siento muy agradecida a esta psicóloga, investigadora, psicoterapeuta,y pionera, por su gran aportación a la psicología.

El mundo es a veces demasiado hostil para una persona altamente sensible. No es de extrañar que busquen psicoterapia para aprender a reducir el estrés, gestionar las emociones, aquietar los pensamientos, desarrollar una sana autoestima si no tuvieron un entorno de comprensión y aceptación, sanar heridas emocionales si sufrieron maltrato o negligencia.

La psicoterapia puede ser un espacio seguro, de expresión, de toma de conciencia, de recuperación de heridas emocionales, de aprendizaje y transformación de la relación que tenemos con nosotros mismos y con los demás.

Me gustaría poder ayudar a florecer a personas altamente sensibles que buscan psicoterapia. En mí experiencia suelen ser profundas, intuitivas, creativas, empáticas, con interés en la espiritualidad. También suelen ser muy exigentes con ellas mismas lo que les genera mucho malestar.

Me he dado cuenta en veinte años de experiencia que su reflexión e introspección les lleva a tomar conciencia y a comprometerse con el proceso de autoconocimiento, autosanación, autoaceptación y autocuidado.

La persona altamente sensible se suele sentir poco comprendida, al punto que ni siquiera se comprende a sí misma, de manera que llegan buscando explicaciones de por qué son tan diferentes de los demás. ELAINE ARON

Qué yo pueda comprender y ayudar a florecer a los seres altamente sensibles, es mi deseo de corazón.

Maribel Fernández Bueno Psicóloga Sanitaria con veinte años de experiencia en atender a personas altamente sensibles.

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